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02/11/03 |
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Maratón de Nueva York 2003, autor Coyote Arturo | |
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El domingo 2 de noviembre fue la maratón de NYC. Sólo llegar a participar la maratón fue increíble, y la maratón para mi fue un remolino impresionante de emociones.
Todo empezó a principios de año cuando me prometí que no importaba cuan duro fuera este año, antes de cumplir mis 32, iba a correr mi primera maratón, que es algo que desde chico quise hacer. Entonces, empecé a entrenar para carreras de 10K y así fui a dar a la corrida de la Florida. En esa competencia fui la persona con más suerte de todos los que estaba ahí, no por lo bien que me fue, sino por que gane los premios de CONAPROLE para ir a viajar a la maratón de NYC. ¡Carajo!, sabía que quería correr una maratón, pero empezar con la NYC era demasiado, la verdad que de vuelta en ómnibus no podía dejar de pensar y sonreír.
Ahora, poder visitar NYC en la fecha de la maratón, no implica que uno pueda correr la maratón. Y es que salvo que uno tenga tiempos previos muy buenos, la inscripción es por sorteo. Entonces, mi primer contacto con la organización fue una notificación que mi número no había sido sorteado y que lamentaban mucho no poder ofrecerme un lugar. De pronto NYC había dejado de ser una posibilidad. Preguntando un poco más apareció una oferta de inscripción por 500 dólares. Fue lo mismo que decirme no fuera!
Así es la vida, lo que uno quiere no siempre es lo que le toca, ya lo dicen los Rollin . Mi plan pasó entonces por entrenar para la maratón de Chicago primero (¡para la que tampoco pude inscribirme!), y después para la maratón de Montevideo.
Pasó el tiempo, y pasada la primera semana de octubre, que eran mis últimas semanas de entrenamiento para la Maratón de Montevideo, recibí un email con una invitación especial a participar en la maratón de NYC. A esta altura no podía más de alegría; definitivamente esta maratón me estaba buscando. Lo que fuera a pasar, yo ya estaba 100% comprometido con ir y terminar esa competencia lo mejor que pudiera.
Llegó el sábado anterior a la maratón (1-nov-2003). La temperatura era alta, la mínima fue de unos 14oC y la máxima unos 20oC o tal vez más. Recién había llegado a NYC en la noche del viernes, así que no había tenido tiempo de ver nada. Lo primero del sábado fue ir a buscar mi número de competidor (BIB) y arreglar la situación de mi inscripción. Mi inscripción no estaba confirmada por que (para darle un poco más de sabor a aventura, y sin saberlo) cuando pagué mi inscripción (en junio) lo hice con una tarjeta de crédito que venció para cuando fueron a hacer el cobro (octubre).
El número se retiraba en el Javitz Center en Manhattan, donde además se hace una exposición con cosas para corredores. Hasta ahí fui a media mañana, muy interesante, mucha gente, y ¡muy pero muy caro! Igual no pude aguantarme y tuve que elegir algo que sirviera de recuerdo. Un par de guantes de corredor y un gorrito, más que suficiente para mi capacidad de gasto.
En la expo te dan un paquete que tiene el número, el chip para controlar el tiempo y otras cosas que ponen los sponsors. Así que ahí mismo se prueba si el chip tiene los datos personales correctos y uno queda listo para el domingo. También te dan una bolsa de plástico donde poner las cosas que querés mandar desde la salida hasta la llegada (como el armario móvil de acá). El otro detalle muy lindo fue que había computadoras desde donde mandar postales de la maratón por email, así que ahí me puse a contarles a amigos como mi pulso se estaba acelerando y ya me estaban emocionando los preparativos previos.
Domingo. Me levanto como a las 5.00, no pude dormir mucho. Se escuchó gente de fiesta afuera del edificio y el ruido no me dejaba dormir. No noté muchos nervios, tal vez por inconciencia de principiante. Me afeité, bañé y disfracé de corredor, con mis championes, short, remera y gorrito elegidos para el día. Los amigos con los que me quedé (Rich, Chillian y Sabine -de seis meses-) me llevaron hasta la biblioteca de NYC a tomar el bus hasta Staten Island.
Antes de llegar, ya notamos que las calles estaban mucho más activas que lo normal. ¡A unas ocho cuadras de la biblioteca ya nos encontramos con la cola!!! Cambio de planes. Ahí mismo me uní a el grupo de gente que estaba esperando el bus.
Mientras hacía cola empecé a escuchar español. Ahí fue que conocí a un grupo de mejicanos, muy simpáticos que me ayudaron a ponerme el número derecho y el chip en el champión. Por casualidad uno de ellos había vivido en Montevideo unos 8 o 9 años, así es que le estuve poniendo al día de cómo estaban las cosas por acá. Para ellos también era su primera maratón. Su historia había sido una apuesta mientras tomaban tequila. ¡Que más mexicano que eso!!!!! El que no terminara la maratón tendría que pagarles a los demás el viaje. Bueno, esa era la razón de los hombres. La mexicana que estaba con ellos dijo con mucho más orgullo que simplemente se entusiasmó cuando le empezaron a contar que se iban a correr la maratón de NYC.
Asombraba lo rápido que avanzaba la cola para tomar los buses. Cuando estuve más cerca como para ver, estaban saliendo buses cada unos 30 segundos!!!! La verdad que era impresionante la cantidad de gente esperando y la cantidad de gente que estaban transportando.
Estuve esperando para tomar el bus hasta las 8.00, a esa hora ya había tomado el medio litro de Gatorade que quería tomar dos horas antes de la maratón. La temperatura era alta, me había puesto un buzo al principio, pero no era necesario, así que fue a la bolsa de plástico. Creo que debería haber dicho buzo rotoso, por que la recomendación de todo el mundo había sido llevar abrigos para dejarlos en el lugar de salida (después la organización de la maratón reparte esos buzos entre diferentes organizaciones de caridad de NYC).
Tomamos el bus hacia Staten Island, no supe identificar demasiado del trayecto, solo me di cuenta que estábamos por llegar cuando vi carteles que decían Staten Island y cruzamos el puente Verrazano. No pude evitar escuchar una conversación de dos americanos diciendo que éramos un objetivo. Pero que como éramos una internacional crowd , era un poco más seguro. No me gustó, pero en realidad no había nada que decir al respecto, sólo desear que no pasara nada y que esto fuera la fiesta que debiera ser.
Llego a Staten Island. Muchísima gente, yo que me hago pis, no tenía claro donde ir. Bajo del bus, veo corredores haciendo lo propio en unos arbolitos antes de entrar a la zona de encuentro. Yo, orgullosamente, decido que es mejor ir a un baño. Desgraciadamente perdí a los mexicanos ni bien bajé del bus, pero bueno a esta altura y con tanta gente ni me sorprendió demasiado.
Entro a la zona de encuentro. ¡Impresionante el tamaño y la cantidad de gente que había! Veo las zonas para los corredores con números verdes y azules. Yo tengo número rojo y la verdad que no encuentro a donde es que tengo que ir. Pregunto. Ves el edificio que está allá al fondo, bueno tenés que ir atrás de el Pues sí era bastante lejos, tal vez 150 metros, no sé. A mitad de camino decido hacer cola para ir a los baños. Me doy cuenta que en realidad debe haber 35,000 personas con la misma idea que yo, ¡pasar por el baño antes largar a correr!!!!!! Espero, espero y espero en una fila que sería de 50 metros. Desesperado me pongo a caminar hacia cualquier opción que sea más tangible y rápida. Finalmente llegué a una reja en la cual ya había otros corredores usándola de baño ¡Fue un alivio!!!!!!!!! ¡Hacía muchísimo tiempo que no había estado tan desesperado!.
Escucho la llamada para que las mujeres profesionales se dirijan hacia la largada, se escucha el cañonazo de salida para ellas. Mi pulso aumenta. ¡Tengo que apurarme si quiero terminar con los preparativos antes de mi largada! Me cruzo con un escenario donde había algún grupo tocando blues, muy bueno, pero la verdad que con la adrenalina que tenía encima no podía quedarme quieto por más de treinta segundos seguidos.
Después de solucionada la ida al baño, me puse a buscar a donde era el lugar para dejar mi bolsa de plástico con mis cosas. Me dijeron que busque los camiones de UPS. Finalmente, los veo, ¡eran una fila como de 25 camiones!, realmente era diferente a cualquier cosa que hubiera vivido antes. Me puse vaselina, protector para los labios y un cinturón para llevar una botella, y dejé mi bolsa.
Me preparo a buscar la partida, y llenar mi botella con Gatorade (después de todo te lo daban gratis, ¡que emoción!) Me acerco a la salida, me cruzo con gente del grupo correcaminos no saludamos y así de rápido nos perdimos. Sigo acercándome hasta que no se puede avanzar más. Cruzo comentarios con algunos argentinos que reconocieron la bandera uruguaya y con un Chileno que iba a correr con su esposa. Se escucha el cañonazo de largada, ¡el puente Verrazano se ve realmente lejos!!!! Una chica Americana que tenía al lado mío se ríe y comenta We are nowhere near the starting line!!! Y así era el sentimiento que había, felicidad y la idea de que los que están al lado tuyo están en la misma, con las mismas preocupaciones y expectativas.
Empezamos a correr, me acuerdo del comentario de Cedric (un amigo francés que corrió el año pasado). Hay que tomar por la izquierda para poder ir por la parte de arriba del puente . ¿O dijo la derecha? Realmente no tengo ni idea. Simplemente seguí para adelante y termine en la parte de arriba del puente. New York New York" de Frank Sinatra y un día precioso para estar corriendo. Yo me acuerdo de las veinte repeticiones del sorteo en Florida, cuando mi número salió premiado.
Un espectáculo, se ve gente disfrazada, uno de oso con un traje marrón de pelo largo y cabeza también con pelos, un grupo de franceses con torres Eiffel inflables fijadas a sus cabezas. Corredores que paraban sobre el puente y tomaban alguna foto de toda la gente que había atrás. Al costado del puente una lancha de los guardacostas bombeando al aire agua blanca, azul y roja, muy lindo. Después de un rato paso la línea de largada, y el primer reloj, por suerte se ve bien claro. ¡Puse tres minutos en llegar a la largada!
Hay mucha gente muy junta, me pongo a seguir a otra persona que parece ir a mi paso. Hay que avanzar serpenteado. Me pregunto si estoy yendo muy rápido o no. Llegue a la primer milla y el tiempo fue como 8.05, con lo cual estoy yendo un poquito por debajo de lo que quería, eso está bien.
Sigo corriendo, aparecen los primeros puestos de reposición de agua que están en cada milla, tomo. Acostumbrarme a tomar en vasito de agua es algo nuevo, ¡la mitad va a parar a mi ropa o al piso!
Sigo, mi paso es relativamente bueno, cerca de 8 minutos por milla. ¡Otra vez ganas de hacer pis!!!!, me pregunto donde voy a poder parar. En Nueva York va a ser difícil que encuentre arbustos para salir del paso. Hay música a los costados, la primera banda que crucé estaba tocando temas de los Blues Brothers, que bueno y que swing que tienen. También estuve haciendo high-fives con la gente que estaba a los costados de la calle, está bastante divertido.
Corrí atrás de dos colombianos, a los que todo el mundo alienta. ¡Nadie reconoce la bandera de Uruguay que tengo puesta al costado!!!! Capaz que es muy chica, igual la gente que alienta tiene muy buena onda.
Como por la milla cinco aparecen baños, sin duda el momento es ahora o nunca. Sigo como dudando que hacer y justo se desocupa un baño, eureka! Me tomó 30 segundos, tomo agua y estoy de nuevo en la carrera. Ahora deje de controlar el tiempo por milla en el cronómetro, ¡es que me distraigo y me olvido de marcar los tiempos! Igual no importa, sé que estoy corriendo bien, está bueno tener a los colombianos en frente.
Que bueno! un cartel que dice too legit to quit , nunca pensé que ese comentario me hiciera sentido, no dejaría de correr esto por nada. La verdad que me emociona.
Ahora miro a los costados y a mi derecha están Batman, Robin y Superman. Parecen estar para el cuento, pero la verdad que las millas pasan y los flacos estos siguen ahí. Y si no me equivoco deben haber terminado fácil unos diez minutos antes que yo!
Pasamos por puentes, no llevo cuenta de cuantos pasamos, y menos me acuerdo de cuantos era que tenía que pasar. En realidad estoy tan contento con todo lo que está pasando que no me preocupa mucho.
Pasamos por una YMCA, la música de Village People y los corredores de enfrente ¡haciendo las letras con los brazos!!!, buenisimo, otra vez con la sonrisa dibujada mientras corro. Ahí me doy cuenta que hay otro uruguayo adelante. También es su primer maratón, le comento que vi a otros más atrás. El paso que lleva es más lento que el mío, sigo para adelante.
En un puesto de agua alcanzo un flaco con una peluca afro muy grande y amarilla, y así de rápido empieza avanzar entre la gente, muy buen paso. ¡Un espectáculo!, la verdad que se ve muy gracioso como resalta y oscila entre todas la cabezas de la gente que está corriendo.
Veo carteles de apoyo a Puff Diddy, más bandas, bomberos a los costados, arriba de sus escaleras alentando.
Creo que es el ultimo puente, la verdad que la subidas y las bajadas no son tan malas como las había imaginado. Pensé que realmente iba a estar sufriendo con esto y me asustaba un poco. Aparece otro uruguayo, comentamos un poco, es como su quinta maratón. Me dice que el tiempo que quería hacer, 3:00, no va a poder ser por que la temperatura lo tiene arrastrándose. Me imagino que buscaría ese tiempo para clasificar para la maratón de Boston, no sé. Yo sigo corriendo.
Un poco más y veo que enfrente hay otro puente más!, ¡no puede ser!, la verdad que no estaba como para otra subida. Lo hago, empiezo a ver corredores, que se ven más rápidos que yo, parar y estirar para sacarse calambres. A mi me parece que empieza a molestar un poco, pero nada serio. Uso la bajada para estirar con un paso más largo. A la salida luego de la curva estoy con sed. Ahí decido parar para tomar gatorade. Ay ay aaaaa, paré un poco y me vinieron calambres muy fuertes, no puedo moverme. Me da bronca como clavé al que venía atrás mío al frenar de golpe. Me asusto, el que me dio agua me pregunta si me pasa algo. Le digo que tengo calambres y me dice que camine hasta el puesto médico. Eso fue una buena broma, ¡si pudiera moverme estaba corriendo! no me importa como. Me dice que va a buscar a alguien. Tomo un poco más de agua, a ver que hago.
Espero como un minuto, no sé si más. La verdad me pone muy ansioso ver toda la gente que pasa al lado mío. No quiero dejar esta carrera por nada. Empiezo a caminar y puedo hacerlo, empiezo a trotar y también puedo. Empiezo a correr y molesta un poco, capaz que me vienen calambres de nuevo.
Una curva y aparecemos en Fifth Avenue, es una calle con un montón de carriles, y está llena de gente, hay una banda tocado Hey Jude . Casi me pongo a llorar de la emoción: don t let me down, take a sad song and make it better . La verdad que nunca me había sentido mejor. Toda esta gente corriendo, ver corredores y corredoras de verdad (digo por las ropas y cuerpos de atletas). Muchísima gente a los costados alentando. Veo una bandera grande de Uruguay, así que me acerco a gritarles ¡Uruguay nomá!!! estuvo bueno verlos.
Bueno, la calle se acaba y entramos en Central Park. ¿Faltará poco? No, ahí hay una marca y todavía faltan como tres millas y poco. Los pies me empiezan a doler. Me doy cuenta que como estaba pisando diferente para evitar los calambres me salieron ampollas. Bueno, ya veré después que tan malo va a ser.
Tengo que aguantarme las ganas de ir más rápido, cuando trato los calambres vuelven a amenazar. De a ratos me empiezan a volver, así que corro con cierta renguera, le presto atención a la gente alentando, de alguna forma me hace olvidar lo que me está molestando. You are doing a great job, you´re almost there , es increíble como me levantan esos comentarios a esta altura.
La verdad que no me atrevo a parar por agua, tomo un poco de mi botella que ya está casi vacía, y bueno, en realidad no importa por que ya estoy por llegar, la deshidratación no puede ser tan terrible en las últimas millas si estuve tomando agua en cada puesto anterior.
Bueno, finalmente aparece el cartel de la ultima milla, imposible acelerar, cada vez que pruebo amenazan los calambres. Lo bueno es que no tengo puntadas y las rodillas ni me molestan. Sigo, ya estoy aburrido de estar corriendo, se que voy a llegar, tengo que llegar, pero quisiera haber terminado ya. Es obvio que me fui de mi tiempo objetivo. Fa!, hay un flaco tirado en el piso, con calambres, ¡que horror!, y más por que ese podría ser yo!!! Tengo que cuidarme.
Ahora ya veo el arco de la meta, ahora si puedo tratar de apretar un poco el paso, pero eso es lo mismo que está haciendo todo el mundo. En realidad, el loco al que estaba siguiendo está tomando un paso mucho más rápido de lo que yo puedo hacer ahora. Lo dejo ir.
Sigo, y paso el arco del final, vi 3:40, espero que sean 3:40 y no 3:41! Camino un poco, estoy medio perdido y no se que hacer. Veo más adelante los colgadores donde están las medallas, me acerco y me dan una.
Empiezo a caminar y de repente empiezo a pensar que terminé. Terminé después de todo el tiempo que dedique a entrenar, de comprometerme a correr la maratón lo mejor que puediera y de mantener el estado de ánimo diciéndome a mi mismo que todas las cosas que me tocaron en el año no eran lo más importante. Por dios que realmente quería estar ahí. Me puse a llorar, por fin pude dominar algo que me había propuesto, y no hubo problemas externos que deshicieran mis planes. A mi la navidad me llego adelantada y la verdad no necesito más. Para mi esto fue como estar ajustando cuentas con la vida.
Sigo caminando y me dan una frazada, una bolsa con una banana, una manzana, pasas de uva y una barra energética. La organización de esto no deja de asombrarme, ¡es perfecta! De curioso abro la barra y esta recubierta con chocolate. ¡Si!, eso es lo que quería. Me comí la barra con calma, mientras camino y se me caen las lagrimas. Paro un poco a estirar, alguien me pregunta que tiempo hice, le digo que 3.40, le cuento que es mi primera maratón. Me mira y dice, That s impressive. Now you re hooked for life, you know you can do better.
Ya tengo los camiones de UPS al costado y sigo para adelante, puedo pasar a buscar mi bolsa, salvo que tengo que volver atrás al camión que me corresponde. Pido mis cosas, me saco la remera el gorrito, que estaban ensopados, me seco con la toalla. Me puse la remera de la maratón de NYC, y la campera del equipo. Sigo caminando, y la verdad que disfruto mucho ver a todo el mundo de gente que está llegando, es impresionante. Llego hasta la zona de reunión familiar. Se extraña la familia, es lo bueno que hubiera tenido la Maratón de Montevideo.
Ahora tengo que pensar como es que voy a volver, ¡mis planes sólo llegaban hasta cruzar la línea final!. Debe estar todo trancado. Además es lo mismo, por los diversos dolores, estaba caminando bastante raro, así que tampoco es que pueda subir y bajar las escaleras del subte. Decido seguir caminando desde Tavern on the Green (la llegada) hasta Port Authority Terminal para tomar un bus. ¡Es un espectáculo!, hay muchos corredores caminando, todos con la frazada térmica plateada y la medalla. Realmente está buenisimo, y de cierta forma me sentí conectado con todas esas personas que hoy pasaron por lo mismo que yo.
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Cual fue la mejor etapa AAU 2007 |
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| Votos: 10 |
| Ultimo: 27/06/08 11:48 | | |
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